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Centro de Servicios Psicológicos María Jiménez

Hace ya un tiempo que sigo en las redes sociales a Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, terapeuta, padre y autor del libro “El Cerebro del Niño explicado a los padres”, un valioso manual de lectura ágil y comprensible para todos que nos ayuda a entender a los peques, desarrollar sus capacidades y proporcionarles el mayor bienestar emocional. Si sois papás o tenéis niños cerca, os recomiendo su lectura, sin duda.

Hoy quiero compartir con vosotros un vídeo muy cortito en el que explica con sencillez por qué no es buena idea distraer a los niños con dispositivos electrónicos a la hora de comer, en la sala de espera del pediatra o mientras estamos tomando algo con los amigos en una terraza. Ponerles un capítulo de sus dibujos favoritos en la tablet o el móvil o dejarles jugar un rato al Candy Crush es una salida fácil que muchos padres…

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Centro de Servicios Psicológicos María Jiménez

Quienes seguís el blog y le dedicáis un ratito de vuestro tiempo a leer lo que escribo, ya conocéis mi afición al cine y, más concretamente, mi debilidad por el cine de animación. Por cierto, os lo digo poco: Gracias por leerme.

Hoy me gustaría compartir con vosotros una historia que se estrenó en el conocido Festival de cine independiente de Sundance hace ya unos años, allá por el 2009. Se trata deMary & Max, una película australiana que relata la amistad por carta entre una niña de las antípodas y un hombre con síndrome de Asperger que vive en Nueva York. En el transcurso de esta larga y sólida amistad, ambos se enfrentan a un mundo que, en ocasiones, resulta confuso, caótico y cruel.

La ternura, aparente sencillez y la honestidad de la presentación de la trama hace que resulte fácil reconocer en los personajes a…

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mathy moments

7896404652_740e346d25_c photo credit: visualhunt

This post is about patience, trust, and discomfort. It’s about having patience with your child’s learning process and trusting their innate curiosity and unique ways of thinking. And it’s about dealing with your (our) own discomfort as parents with not having all the answers and not getting them quickly.

The other day I pushed this puzzle across the table to the 8-year-old (yes…he’s 8 now!):

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It’s from the puzzle book Without Words by James Tanton. The magic of this book is that there are no words to explain the puzzles. (An aptly named book, eh?) You’ve got to figure out what you’re being asked to do by looking at a few examples. Except for some open-ended hints at the back of the book, there is nothing else to guide you. The fact that there isn’t even an answer key so that you can check your work…

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Me encuentro con muchos colegas de profesión (psicólogos, o terapeutas) que se quedan desorientados y sin saber a qué prestar atención para que su trabajo con su cliente/paciente sea efectivo.

O peor aún, muchos otros que se sienten fracasados porque sus clientes abandonan sus terapias sin finalizarlas, y ni si quiera se preguntan qué pasó….y se quedan “echándole la culpa” al pobre cliente

La psicoterapia no es una ciencia exacta, porque las personas no somos tan simples como para que siempre haciendo una misma acción, la consecuencia sea la misma.

Pero aunque no lo sea, creo que es nuestra obligación como profesionales de la salud emocional, buscar que nuestro trabajo sea lo más cercano a la ciencia posible. Es decir, disponer de estrategias que nos lleven en un porcentaje alto de las ocasiones al éxito terapéutico.

Y fíjate que no hablo de técnicas, ni de corrientes terapéuticas.

El profesor Norcross, un especialista indiscutible en el ámbito del cambio de conducta y la Psicoterapia, afirma:

Una triste revisión basada en 50 años de resultados de investigaciones determina que el éxito de la terapia es atribuible a los siguientes factores, en el orden que sigue:

  • el paciente,
  • la relación terapéutica,
  • el terapeuta individual,
  • y los métodos particulares que se emplean.

Estos últimos, representan únicamente el 10,5% de la varianza de los resultados. No obstante, el amplio volumen de guías de orientación se centra en técnicas de tratamiento concretas, e ignora los factores más consecuentes.

Retomamos.

Aspectos básicos a tener en cuenta en una relación terapéutica

relación terapéutica

Qué es la relación terapéutica

La relación terapéutica es la relación que se establece entre el paciente y su terapeuta, con todas sus transferencias y contratransferencias, o lo que es lo mismo, con toda la “mochila” que cada uno de ellos lleva cargando de su vida, de su forma de relacionarse, sus virtudes y sus miserias.

Eso sí, con una “cabeza pensante” que es la del terapeuta, que ha recorrido ya ese camino muchas veces y que además tiene conocimientos teóricos y vivenciales que le hacen no perderse en todo ese laberinto emocional que recorren juntos.

¿En qué fijarse dentro de una relación terapéutica?

Constantemente me pregunto durante mis sesiones qué siento yo como terapeuta ante lo que mi cliente dice, o hace, o muestra. Porque es mi propio regulador de lo que está pasando en la sesión. Me considero un diapasón, que con mis “resonancias” ayudo a regular el mundo emocional de mi paciente. Así que ése es mi inicio de la sesión y la base desde la que construyo el trabajo de cada una de ellas.

¿Demasiado subjetivo?

Para un cerebro muy racional seguro que sí. No tengo, no existen aún, pruebas objetivas y que sean científicamente refutables, la investigación con humanos es muy complicada éticamente. Y ése es un problema para las terapias humanistas, y más concretamente, las psico-corporales.

Pero bueno, aquí te dejo un artículo sobre neuronas espejo, que son las encargadas del aprendizaje social y relacional de los niños. Porque es la neuropsicología quien empieza dar la “razón” a las terapias psio-corporales. Mira cómo termina el artículo, por si no te apetece leerlo entero:

Las presencia de las neuronas espejo dentro de nuestro cerebro no es más que la demostración de que somos seres sociales por naturaleza y que necesitamos convivir con otros para aprender por imitación valores como la solidaridad, la compasión, la cooperación, el respeto por la vida y toda una serie de procesos éticos que todo niño tiene derecho a conocer y desarrollar para su correcto funcionamiento.

Si te interesa leer más sobre la RELACIÓN TERAPÉUTICA y sobre cómo con un caso clínico concreto yo establecí la relación terapéutica, como un camino hacia la compasión y el amor

Resistencias formales

Las resistencias

El concepto de resistencia es tomado prestado de la Física:

Acción de un cuerpo contra una fuerza opuesta

En psicoanálisis, una resistencia es:

Oposición a toda tentativa de poner al desnudo, de desvelar el contenido inconsciente. La fuerza de la resistencia es una medida de la fuerza de la represión

Y como yo se lo intento explicar a mis clientes es así:

Cuando acudimos a psicoterapia, siempre lo hacemos con una parte consciente que desea el cambio, que se esfuerza y que pone toda su voluntad para sanar. Pero, también nos traemos a nuestra parte inconsciente, que tiene como bandera el refrán “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer“, y que inconscientemente, va a boicotear cualquier posibilidad de cambio. Sino nos tomamos en serio a nuestra parte inconsciente, no podremos avanzar en el proceso terapéutico.

Todos, terapeutas y clientes, lo que queremos es que la persona sane emocionalmente, repare sus traumas, desaparezcan los síntomas y pueda continuar disfrutando de su vida.

Pero para abordar ese objetivo, hay una serie de pasos previos. Y estoy 100% de acuerdo con Louisse Fréchette cuando enumera los siguientes:

  1. Reconocer las resistencias y llamar la atención del cliente sobre la manera en que la defensa se manifiesta: no hay que “convencer” a nadie, sólo “llamar su atención sobre ese aspecto”
  2. Mantener una actitud centrada y abierta a propósito de la resistencia: es decir, tenemos que estar conscientes de nuestra contratransferencia, y posicionarnos en el propósito de “búsqueda de la compresión de la dinámica del cliente”. La clave aquí es:
    1. No tomarnos la resistencia como algo personal
    2. Comprender:
      1. Que detrás de la resistencia hay mucho miedo a la expresión
      2. Que la resistencia es una manera de proteger la integridad
      3. Que estamos probablemente tocando una emoción o una experiencia que, en el pasado, ha sido muy dolorosa para el cliente.
    3. Formar una alianza terapéutica con la parte del cliente que también sufre de estar atrapado en su resistencia
    4. Crear un ambiente de búsqueda y de curiosidad hacia lo que está pasando, en lugar de caer en el juicio o la impotencia.
    5. Comprender que no importa conseguir un determinado objetivo en esa sesión, sino utilizar todo lo que está ocurriendo para ayudar al cliente a encontrar su propia verdad.
  3. Trabajar las resistencias a nivel somático
    1. Ayudar al cliente a tomar consciencia de sus defensas: por ejemplo, en un ejercicio de ampliación de la respiración, el cliente tomará conciencia de la rigidez de su pecho, y podrá comprender que esta rigidez le impide llorar
    2. Trabajar para expresar activamente y abiertamente las resistencias. Porque atender una resistencia desde la alianza terapéutica implica:
      1. Reconocerla y nombrarla
      2. Encontrar una manera de expresar con una postura o un movimiento y después, con palabras
      3. Explorar la significado de la resistencia, preguntándose : ¿para qué sirve en este momento? ¿Cuál es el beneficio que obtiene el inconsciente?
      4. Valorar el trabajo con las resistencias, reconocer el valor de las defensas que fueron muy útiles para ayudar al cliente a sobrevivir en una época donde las necesitaba.

Si quieres saber más sobre éste tema, y aprender a reconocer las resistencias en tus clientes, puedes entrar y leer en este otro artículo: Principal obstáculo para la recuperación en psicoterapia

Conclusión

La psicoterapia es un engranaje de piezas que incorporan tanto el cliente como el terapeuta que tienen que ir encajando hasta que el cliente se marcha con la certeza de saberse querido y valorado en la esencia de su persona. Sólo así tendrá a su disposición toda su capacidad para poderse enfrentar a su propia vida, sin inhibiciones.

Robert Hilton, reconocido psicoterapeuta y analista bioenergético afirma:

La parte más difícil para mi como cliente fue encontrar un terapeuta que me viese como una persona, no como un protoplasma, y que fuese más allá de proporcionarme un entorno “suficientemente bueno”, estuviese dispuesto a abrir su corazón, incluso si significaba dolor para ella.

La parte más difícil para mi como terapeuta no ha sido trabajar con mis clientes bioenergéticamente o ayudarles a sentirse hallados o reconocidos, sino estar disponible para recibir y participar con ellos cuando están a corazón abierto, cuando son encontrados y se sienten menos constreñidos. Como mis clientes y yo hemos enfrentado nuestras limitaciones, hemos descubierto que nuestro cuidado mutuo nos ha hecho reales para nosotros mismos y para el otro.

Seguimos siendo los árboles torcidos, pero hemos descubierto, que incluso los árboles torcidos, dado el cuidado adecuado, pueden florecer en la primavera. Incluso la tortuosidad se convierte en un testimonio orgulloso de supervivencia a través de los vientos, las tormentas y las sequías de la vida.

Así es, una psicoterapia es realmente eficaz si lo que ocurre entre cliente y terapeuta es REAL.

 

Gracias por leerme, soy Elena González Silva, psicóloga y analista bioenergética. Y si tienes más curiosidad y quieres saber más de mí, no dudes en contactar a través de mi web http://www.cuidatupsique.com Un espacio de debate y formación especialmente dedicado a psicólogos y terapeutas.

Si quieres aprender a que las relaciones terapéuticas con tus clientes sean cada vez más reales, puedes apuntarte a mi Seminario online sobre ¿Cómo afrontar esos casos clínicos que te dan miedo, te paralizan? La contratransferencia

Aunque si antes quieres conocerme un poco más cómo trabajo, no dudes en descargarte de forma completamente gratuita este otro Taller online, que incluye cuatro vídeos en los que muestro Tres Técnicas Psico-corporales para trabajar para ayudar a desbloquear las verdaderas emociones de tus clientes<

BRAINBOW

El cableado del cerebro es asombrosamente complejo. Nuestro propio cerebro tiene decenas de miles de millones de neuronas conectadas a través de quizás cientos de trillones de sinapsis.

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Para trazar las vías más largas que interconectan diferentes regiones del cerebro, laboratorios CBS desarrollaron un método genético para etiquetar cada célula nerviosa individual de un color diferente para identificar y realizar un seguimiento de los axones y dendritas a largas distancias. Con microscopía de luz, imagen científicos los patrones de ramificación y las conexiones de todos los axones dentro de una región del sistema nervioso en ratones transgénicos que expresan un número de diferentes proteínas fluorescentes en las neuronas individuales. La idea aquí es codificar con colores los “cables” individuales y “nodos”. Las imágenes a continuación (todo cortesía de J. Lichtman) dan una indicación de la potencia de este enfoque.

Más información:

http://cbs.fas.harvard.edu/science/connectome-project/brainbow

Alexander Lowen afirma que la reacción depresiva solamente se da en individuos que persiguen metas irreales y que no están enraizados en la realidad.

¿Qué son las metas irreales y cómo se construyen?

Cuando perseguimos ilusiones nos proponemos metas poco realistas, creyendo que si las lográramos, automáticamente nos liberarían, restablecerían nuestra capacidad de auto-expresión y nos harían capaces de amar. Entre las metas que muchos de nosotros seguimos tan implacablemente están las riquezas, el éxito y la fama.

Esto ocurre porque lo pensamientos y parte cognitiva está desconectada de los sentimientos, y sensaciones.

La persona con condición depresiva no está en contacto con sus sentimientos.

Por ejemplo, ante la pregunta dentro de una consulta de psicoterapia de “¿Cómo te encuentras hoy?”, puede responder “Estoy deprimido”. Sin embargo, si te paras a mirar a la persona más allá de sus palabras, puedes ver en sus ojos su TRISTEZA, incluso al borde de las lágrimas. Si como terapeuta se lo haces notar (haciendo referencia a su postura corporal, su respiración, tono de voz…), puede que responda “Pues sí, me siento triste”. Y sorprendentemente reconocer y aceptar un sentimiento cambia la realidad del estado de ánimo.

El drama vital de las personas con condición depresiva puede ser el siguiente (si no tienes claro el concepto de “drama vital” puedes entrar en este enlace: http://cuidatupsique.com/drama-vital/ ) :

¿Qué significado tiene “estar enraizados en la realidad”?

Lowen afirma que cuando decimos que una persona ha perdido el contacto con la realidad, queremos decir que ha perdido el contacto con “la realidad de su ser”. (El mejor ejemplo es el del esquizofrénico que vive en su mundo de fantasía y no es consciente de las condiciones físicas de su existencia).

Estar “enraizados en la realidad” es, en definitiva, tener plena consciencia corporal de uno mismo. Así que, a mayor grado de depresión, mayor desconexión con su cuerpo.

Es fácil: “cuando el cuerpo muere, la persona muere”. Así que, cuando el cuerpo está “como muerto”, no tiene sensaciones, para la persona deja de tener sentido su existencia.

Para romper el círculo que antes mencionaba, tenemos que ayudar a nuestro cliente a ponerse en contacto con su cuerpo, con la realidad de sentimientos propios y con la realidad exterior.

El contactar con el cuerpo abre una nueva forma de autocomprensión que se transforma gradualmente en autoaceptación. El cambio ocurre cuando el “entrar en contacto” deja paso a “estar en contacto”, y ése es el significado del amor “deseo de estar cerca de algo o alguien”.

Cualquier cliente que llega a nuestra consulta busca, de forma más o menos consciente, que “lo toquemos”, y éso, es especialmente cierto en clientes depresivos. Esto puede requerir que el terapeuta coja a su cliente en brazos, o lo abrace, lo cual no se hace con el sentimiento que tiene una madre hacia su hijo, ni el que tiene un amante a su pareja, sino con la efectividad de una persona que no tiene miedo a tocar y a querer a otro ser humano.

El contacto físico entre el terapeuta y el cliente era y es tabú en muchas orientaciones terapéuticas. Sin embargo, mi experiencia en la consulta contrastada con muchos colegas, y expresadas con palabras de A. Lowen es que “el tabú del contacto físico menoscaba la EFICACIA de la terapia”.

Lo que tenemos en común todas las personas es el cuerpo. La educación y las ideas pueden ser diferentes, pero somos iguales en el funcionamiento corporal. Si respetamos nuestros cuerpos, respetaremos los de los demás. Si sentimos lo que funciona en nuestro cuerpo, sentiremos lo que funciona en el cuerpo del ser humano que tenemos cerca. Si estamos en contacto con los deseos y necesidades de nuestro cuerpo, sabremos las necesidades y deseos de los otros. Por el contrario, si estamos desconectados de nuestro cuerpo, estamos desconectados de la vida.

Te muestro en este vídeo cómo trabajo yo con técnicas psico-corporales con pacientes depresivos:

Qué pasa cuando negamos nuestra tristeza:

Y también puedes leer aquí cómo trabaja un analista bioenergético con pacientes con depresión: http://cuidatupsique.com/depresion-negacion-tristeza/

 

Suicidio y negatividad

El acto suicida tiene múltiples motivaciones en el inconsciente. El intento de autodestrucción es, como muchos psicólogos reconocen, una llamada de ayuda, una maniobra desesperada que pretende llamar la atención hacia la angustia en que se halla la persona.

El suicidio es también una censura o un ataque encubierto hacia aquellos que han mostrado algún interés por ese individuo. Incluido su terapeuta.

Por tanto, si en cualquier momento escuchas a tu cliente decir:

“La vida no merece la pena”

“No tiene sentido seguir viviendo”

“No puedo seguir así”

“Muchas veces pienso cómo me gustaría descansar definitivamente”

No lo dudes. Quiere ayuda y quiere que su problema sea tomado MUY en serio.

Lowen cuenta una anécdota en la que había un psiquiatra que tenía un número inusual de suicidios entre sus pacientes, sin embargo, todos decían de él que hacía lo imposible para asegurar su apoyo a los suicidas en potencia. Les decía “Llámame en cualquier momento que me necesites”.

¿Por qué entonces tantos suicidios? Lowen afirmaba que su única conclusión era que sus pacientes necesitaban decirle “Me has fallado” y el psiquiatra era incapaz de reconocer esa necesidad.

¿Qué actitud tener como terapeutas ante este tipo de personas que “amenazan” con el suicidio?

Si queremos ayudar a una persona deprimida, no podemos darle apoyo mientras su NEGATIVIDAD subyacente permanece intacta. Es decir, no se le puede dar el amor que no tuvo de niño, eso es aumentar su falsa ilusión, y continuará depresivo sólo para demostrarte que “tú también me has fallado”. No es ético “mentir” a nuestros clientes haciéndoles creer que “solucionaremos” su vida. Eso sólo está dicho desde el “ego hinchado” del terapeuta.

Nuestros clientes se presentarán ante nosotros como una persona que haría cualquier cosa para salir del estado depresivo en el que se encuentra, sin embargo sus sentimientos negativos suprimidos lo imposibilitan y lo boicotean, llevándolo incluso al acto desesperado de quitarse la vida.

Por tanto, nuestra actitud debe ser la de mostrarle el camino para expresar esos sentimientos y liberarlos.

¿Cuál es mi estrategia como Analista Bioenergética?

Nada más que escucho ese tipo de frases de mis clientes, paro la sesión en seco. Y con toda la solemnidad y seriedad posible les digo:

A mí me encanta la vida, con todas sus cosas buenas y malas, y NO QUIERO trabajar contigo con MIEDO a que vayas a suicidar. Yo NO QUIERO colaborar contigo en tu negatividad contra tu propia vida.

Por lo que para que podamos seguir trabajando juntos te propongo lo siguiente:

  • Tú puedes expresar siempre que quieras tu desgana por la vida, yo te escucharé y te propondré estrategias para aumentar tu nivel de energía vital.
  • Si en algún momento decides quitarte la vida, tu compromiso conmigo es el de avisarme con tres meses de antelación. Meses en los cuales yo voy a pelear por tu vida. Si se cumplen los tres meses, y aún decides suicidarte, nos despediremos y tú harás con tu vida lo que quieras.
  • Vas a darme por escrito lo siguiente:
  • El nombre, grado de parentesco y teléfono de 10 personas cercanas a ti.
  • Y tu autorización para que si me avisas de que vas a suicidarte, en los tres meses que me das para pelear por tu vida, voy a llamar a cada una de ellas y explicarle tu situación y pedirles a todas que me ayuden a salvar tu vida.
  • Si no aceptas cada una de mis peticiones, terminamos la terapia en este mismo momento”

Fue mi supervisor quien me mostró este camino, y puedo asegurarte que en los cerca de 10 años llevo trabajando no he tenido que iniciar este protocolo nunca. Él sí me contó que tuvo que iniciarlo una vez en sus más de 30 años de profesión, y que es tanto el amor y atención que recibió la persona en esas primeras semanas, que pudo continuar su proceso terapéutico hasta el final.

¿Cuál es la reacción de mis clientes ante mis palabras? Muchos muestran enfado e indignación. Otros asienten, aceptando el límite que les marco, y agradeciéndolo. Nunca tampoco ninguno se fue de mi sala.

Gracias por leerme, soy Elena González Silva, psicóloga y analista bioenergética. Y si tienes más curiosidad y quieres saber más de mí, no dudes en contactar a través de mi web http://www.cuidatupsique.com Un espacio de debate y formación especialmente dedicado a psicólogos y terapeutas.

Paul Auster:camino a Tombuctú

La sal viene del norte, el oro del sur y la plata del país del hombre blanco, pero la palabra de Dios y los tesoros del saber sólo se encuentran en Tombuctú. Antiguo proverbio de Sudán.

Paul Auster ha recorrido de varias maneras el camino del escritor, pero siempre acompañado de una visión original, en una incansable búsqueda en los laberintos del lenguaje. No es sorprendente que el protagonista de su última novela sea un perro, Mr. Bones, aunque no como personaje de una fábula, sino como una posibilidad distinta para acercarse a la expresión.

Las interpretaciones de un perro sobre los humanos y acerca del pequeño mundo que lo rodea pueden llevar a los lectores a nuevas reflexiones sobre sí mismos. Para Paul Auster la literatura y el cine nos permiten conocernos mejor; al ser otros, al vivir a un personaje, resolvemos aspectos nuestros. Tomar a un perro como personaje le permite al autor eliminar varias de las características que complican las relaciones humanas y que limitan la expresión de los sentimientos. Con Mr. Bones, Paul Auster intenta hacer evidente la esencia del sentir, la pureza del amor, el afecto y la lealtad.

Explorar una anécdota a los ojos (o más bien al olfato) de un perro da lugar a muchos elementos cómicos en la narración. Esto ha llevado a muchos críticos a considerar este trabajo como el más ligero y accesible de un autor a quien tradicionalmente se identifica con temas profundos o complejos. Sin embargo, ello no quiere decir que Tombuctú sea superficial, sino que el camino hacia su esencia es menos difícil y más simpático. Las experiencias de Mr. Bones al lado de su dueño, Willy G. Christmas, son casi siempre graciosas, sobre todo cuando parece que el perro hace un análisis mucho más objetivo y completo de la vida de su amo, que Willy de la de su mascota.

Un tema recurrente en las novelas de Auster es la caída. Sus personajes enfrentan momentos de crisis o pérdida en los que parecen caer al punto del mínimo de estado de ánimo o condición física, pero es en ese lugar donde encuentran una nueva visión sobre sí mismos lo que los hace cambiar radicalmente su vida. Tombuctú comienza con esta caída: tanto Mr. Bones como Willy están en un punto crucial de sus existencias. Willy está al borde de la muerte y Mr. Bones sabe que sin él su vida tendrá que dar un giro completo.

Willy ha preparado a Mr. Bones para esto, haciéndolo creer firmemente en la idea del “otro mundo” para no preocuparlo. Cuando muera, Willy arribará a lo que él llama un oasis espiritual donde no tendrá más preocupaciones: Tombuctú. Mr. Bones está convencido de que Tombuctú comienza en donde quiera que acabe el mundo, pero su inquietud es que, como en muchos otros lugares, pudiera no ser admitido.

Los análisis y preocupaciones que forman parte de la personalidad de Mr. Bones nos muestran a un perro que piensa, entiende e interpreta, padece miedos y es sensible. Su relación con Willy y con los otros personajes del libro van descubriendo a un perro que ama con gran lealtad, que tiene opiniones e imaginación propias y cuyos recuerdos lo acompañan permitiéndole, incluso, soñar. Así, Mr. Bones sueña la muerte de Willy, lo cual es una especie de ensayo que lo prepara para actuar con acierto cuando Willy parta en definitiva a Tombuctú.

Para Paul Auster nuestras verdaderas necesidades se refieren al cuerpo, lo demás es superficial y genera complicaciones en demasía. Se le facilita plasmar estas ideas en Mr. Bones, cuyo instinto animal inmediatamente lo conduce a buscar comida, así como un lugar donde estar seguro. En esta búsqueda Mr. Bones se mantiene fiel a los consejos y principios que Willy le enseñó y ni siquiera los nuevos nombres que le dan sus siguientes dos dueños lo hacen cuestionar su identidad, aquella que Willy le donó.

Por medio de Willy G. Christmas, el autor presenta a Mr. Bones de una forma casi humana, al tratarlo como persona no cuestionaba el hecho de que el perro lo escuchaba y que los diversos sonidos que emitía eran respuestas; para él era un perro que sentía y que tenía alma. El nombre de Mr. Bones puede ser un reflejo de esto, no es nada más Bones, es Mister Bones, lo cual le otorga una cualidad humana. Al final de cuentas Paul Auster no lo percibe como un perro, resulta demasiado humano como para ser perro, pero es suficientemente perro como para no complicar sus relaciones y sus preguntas, como muchas veces lo hacemos nosotros.

Los seguidores de Paul Auster podrán preguntarse: ¿qué lo llevó a escribir una novela tan distinta? Antes de perder demasiado tiempo elaborando una respuesta hay que referirse a lo que el autor expresó en su reciente visita a México. Él explicó que no fue una decisión deliberada pues cada una de sus novelas ha surgido de una ne-cesidad; al escribir se libera de una idea que lo hace presa sin que él lo escoja así. El autor cuenta que al empezar a escribir Tombuctú se encontró a un perro vagabundo mientras caminaba con su hija y lo adoptaron, pero esto no quiere decir que sea un libro autobiográfico, aunque dentro de este libro, como en muchos de los anteriores, hay varias anécdotas que sí vivió en realidad.

Al igual que la leyenda que acompañó a viajeros en la antigüedad, Mr. Bones vive pensando en la felicidad que encontrará en Tombuctú. La diferencia es que los que viajaban a esta ciudad africana en la época de su esplendor iban en busca de la riqueza que la sal y el oro les darían, pero para Mr. Bones el tesoro de Tombuctú consiste en sentimiento puro, su felicidad será encontrarse con su compañero Willy. Tal vez Paul Auster eligió este nombre como una reflexión sobre la pérdida de sentido en los humanos que hoy están más preocupados por el dinero y olvidan la pureza y la intensidad del amor, tema que para él resulta esencial en el análisis de la sociedad contemporánea.

Tombuctú es una novela muy diferente en la producción de Paul Auster, pero al igual que en las anteriores la inteligencia y originalidad, así como las anécdotas y los juegos de palabras, forman parte de un relato muy fluido y agradable.

 

Fuente: Revista del Tiempo, Universidad Autónoma Metropolitana, México

Escrito por: Alexandra Délano

Becaria de El Colegio de México en el área de relaciones internacionales. Colabora en el suplemento cultural Sábado del periódico Unomásuno

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